PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA SITUACIÓN DE COVID-19 EN CHINA A ENERO DE 2023: QUÉ OCURRE Y QUÉ IMPACTO TIENE EN ESPAÑA

07.01.2023

El país más poblado del mundo cambió a mediados de diciembre su política de salud pública frente a la COVID-19: del 'zero covid', una estrategia que busca eliminar el patógeno que causa la enfermedad, empleando estrictos aislamientos obligatorios, un gran esfuerzo constante a la población y otras medidas que afectan la vida diaria de los ciudadanos; hacia una más laxa, que permite realizar viajes domésticos y al extranjero sin necesidad de PCR, aislamiento voluntario y no obligará a hacer cuarentena a aquellas personas que entren al país a partir del 8 de enero.

Después de este cambio, China ha reportado un aumento considerable de infecciones, enfermedades graves y hospitalizaciones por COVID-19. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado estar "muy preocupada" por esta situación y ha solicitado al país más información detallada sobre la gravedad de las personas enfermas, las hospitalizaciones e ingresos en UCI.

¿Por qué ha ocurrido esto? Mike Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, planteó en rueda de prensa que las infecciones víricas altamente contagiosas (como la COVID-19) son "muy difíciles de frenar completamente usando solamente medidas sociales y de salud pública", mientras que en otros países se han enfocado en alcanzar altos porcentajes de vacunación, especialmente en la población vulnerable.

"Las tasas de vacunación en China, aunque parecen elevadas, siguen estando por detrás en términos de cobertura global [de toda su población] y en particular sobre mayores de 60 años", recalca Ryan, agregando que algunas pautas de vacunación en este país emplean fármacos con eficacia de protección cercana al 50% o menos en población de más de 60 años: "Esto no es una protección adecuada para una población tan grande como la china".

También está el hecho de que mucha población no había sufrido una infección por COVID-19 hasta ahora, por las medidas para evitar la transmisión que se habían tomado hasta diciembre. Esto ha causado que algunas personas no contasen con una inmunidad adquirida por haberse infectado de esta enfermedad o una inmunidad híbrida (infección y vacunación).

¿Por qué parece preocupar tanto?

El aumento de la transmisión, como ocurre en China, ofrece a los patógenos (como este coronavirus) más oportunidades de mutar y que aparezcan nuevas variantes que puedan resultar más dañinas para la salud, más capaces de esquivar la protección adquirida por los humanos o con mayor transmisibilidad entre casos. Esta es una de las preocupaciones principales de la situación en China.

Fernando González Candelas, catedrático de Genética de la Universitat de València y especialista en epidemiología y evolución de virus y bacterias, expresó a Science Media Centre España que este mayor riesgo "deriva del mayor número de casos, directamente vinculado con el número de mutaciones que puede explorar el virus para adaptarse mejor a su entorno". A este riesgo se le suma "la falta de información y datos sobre la actual ola de casos" y la "escasa o nula información sobre las variantes que están asociadas a ella", alerta González.

Esta falta de información detallada sobre la situación en China es otro problema reconocido por organizaciones sanitarias internacionales. El pasado 30 de diciembre, la OMS se reunió con oficiales del país asiático, donde se solicitó que comparta datos periódicos y a tiempo real sobre la situación epidemiológica, secuenciación genética, el impacto de la enfermedad, hospitalizaciones, ingresos en UCI y muertes.

El Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, siglas en inglés) ha indicado en un comunicado que China ha depositado un importante núemero de secuencias genéticas de coronavirus en el mes de diciembre en el GISAID -una plataforma de datos abiertos sobre el genoma de gripes y del SARS-CoV-2-. De estos datos se extrae que las variantes "ya están circulando en Europa", sin que se detecten nuevas variantes o sublinajes distintos a los que conviven en el territorio europeo desde hace unos meses. Por tanto, dicen, "no suponen un problema para la respuesta inmune de los ciudadanos europeos" ni se espera que este episodio impacte en la situación epidemiológica europea.*

Otra preocupación de la situación en China coincide con una temporada importante de viajes que comienza este enero. Según expresó el 17 de diciembre el epidemiólogo jefe del Centro Chino de Control y Prevención de Enfermedades, Wu Zunyou, el brote de COVID-19 en este país se estima que alcance su pico este invierno y lo haga en tres olas: "La primera, hasta mediados de enero; la segunda, coincidiendo con las celebraciones de Año Nuevo Lunar el 21 de enero; y la tercera, en febrero, con el regreso de estas vacaciones en China".

¿Qué medidas se están tomando en España? ¿Y en otros países?

La ministra de Sanidad de España, Carolina Darias, anunció el 30 de diciembre las medidas que este país ejecutará ante la situación de COVID-19 en China: controles en aeropuertos españoles a viajeros procedentes de China, a quienes se les pedirá una prueba negativa de COVID-19 o una pauta completa de vacunación de fármacos autorizados por la OMS (que es diferente a la de la Agencia Europea del Medicamento). Italia, Estados Unidos, Japón y Taiwán son otros países que han tomado medidas similares a la española.

El Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC, siglas en inglés) anunció el 28 de diciembre que exigirá a los pasajeros procedentes de China, Hong Kong y Macao un test negativo de COVID-19 o un certificado de recuperación de esta enfermedad, independientemente del estatus vacunal y a partir del 5 de enero.